Nuestra masa fermenta durante 48 horas para conseguir ese crujido romano que buscas en cada bocado.
Si la cortáramos en la caja, la grasa se colaría por cada corte hasta la base, y en pocos minutos todo ese trabajo se perdería y la masa quedaría blanda y mojada.
Por eso guardamos el último gesto para ti.
Ábrela, escucha el crujido y córtala en la mesa.
Como se hace en Roma.